Por el equipo de Castañeda Consultora
Toda empresa que crece llega inevitablemente a un punto en el que sus decisiones comienzan a definir algo más que sus resultados inmediatos. Comienzan a definir su posición.
En ese momento, el enfoque deja de estar únicamente en operar, producir o vender. Comienza a centrarse en optimizar. En entender que el verdadero crecimiento no depende solo de generar ingresos, sino de tomar decisiones inteligentes sobre cómo se administran los recursos que la empresa ya genera.




























